Historia

Conservar, compartir y mejorar

Nuestros bisabuelos Gabriel Vaquer y Rosa Mora compraron esta finca alrededor de 1920. Bosques que convirtieron en tierras de cultivo, con la intención de proporcionar un futuro para sus hijos. Ellos sembraron la mayoría de los árboles que vemos aquí todavía.

Isabel Mª Vaquer Mora, su hija pequeña, heredó Perola donde, después de casarse, construyó junto con su marido, Jaime Oliver, el conjunto de casas que forman hoy el agroturismo. Se trataba de una casa sencilla pero con todos los espacios necesarios para desarrollar una actividad agrícola con la que durante años sustentaron a su familia.

El conjunto arquitectónico estaba formado por una casa familiar, un establo, un almacén, garaje, y un corral para los animales. En esta casa nació y creció Micaela Oliver que años más tarde se casaría con José Salvà.

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Por motivos laborales durante muchos años Isabel y Jaime tuvieron que vivir lejos de la finca y se mudaron a otra villa. Esta circunstancia no les impidió volver siempre a su casa cuidándola siempre que tenían un rato, intentando conservar aquel patrimonio que tanto había costado.

Con los años, la casa que habían construido Isabel y Jaime se había ido deteriorando, había llegado la hora de empezar una reforma. Pero los tiempos habían cambiado, una explotación agrícola tan pequeña había dejado de ser rentable. Entre finales de los años 80 y principios de los 90 habían surgido nuevas maneras de dinamizar económicamente estos espacios rurales.Y así fué como Isabel, Jaime, Micaela y José decidieron rehabilitar la finca convirtiéndola en un agroturismo.Los trabajos de rehabilitación duraron mas de 10 años pero finalmente en 1996 todo estaba a punto para recibir a nuestros primeros huéspedes. José y Micaela al frente del establecimiento, no tenian experiencia previa en hosteleria, no habían estudiado turismo. Pero tenían ganas de desarrollar un buen trabajo, tenían ganas de conservar, compartir y mejorar.Así perfilaron su propio modelo de negocio basado en la calidad y ofreciendo a nuestro huésped la oportunidad de conocer la Mallorca más auténtica.  Así es como ahora toda la familia nos esforzamos por mantener un trato amable y familiar personalizado, intentando que cada estancia en Perola sea una experiencia inolvidable.